Invitación a la tercera edición del concurso de poesía Reinaldo Bustillo Cuevas 2026
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Reglas y Condiciones
La Ser.·.Gran.·. Log.·. Nac.·.de Colombia con sede en Cartagena de Indias con nuestro G# M# de Mas# JUAN CARLOS COLLIN DIAZ, nuestro V.·. M.·. WILLIAM MARCOS BENT PUELLO y los miembros de su taller, hemos organizado el TERCER Concurso Masónico de Poesía y Arte Literario REINALDO BUSTILLO CUEVAS. Este evento artístico inaugural está dirigido a todos los HH.·., Cun.·., Sob.·. y el Público en General que quieran hacer uso de sus dotes poéticos., como también se permitirá la participación de profanos.
Este certamen busca reconocer y honrar la memoria de nuestro Q.·. H.·. Reynaldo Bustillo Cueva, hoy en Or.·. Et.·., y es una tradición anual que demás constituye un evento de promoción e identificación de la Resp.·. Ben.·. y Sesqicent.·. Log.·. Unión °9 en nuestra jurisdicción y fuera de ella.
Las bases del concurso son las siguientes:
1. Los poemas deberán ser enviados al correo electrónico de nuestro taller (union9@serenisimagranlogiadecartagena.com) junto con la siguiente información: nombre completo, número de contacto, correo electrónico y logia a la que pertenece en caso de ser masón.
2. El tema. Tratar queda a disposición del autor.
3. Los poemas deberán ser enviados en formatos PDF o WORD.
4. Los poemas serán registrados en nuestra base de datos con un número consecutivo que será utilizado para su calificación, publicación e identificación.
5. Los poemas serán publicados semanalmente a medida que sean recibidos, en nuestro sitio web (https://www.serenisimagranlogiadecartagena.com)
6. A través de un formato publicado en nuestra página web se calificará cada poema, y se otorgará una puntuación a cada uno, dicha calificación será oculta y se revelará el día de la premiación.
7. Todos los Hermanos Masones, cuñadas, sobrinos y participantes podrán declamar sus obras el día de la velada de presentación.
8. La votación será libre y a través del diligenciamiento del formulario de registro que se publicará en la página web https://www.serenisimagranlogiadecartagena.com) .
9. La fecha para el envío de los poemas: inicia el 1 de septiembre hasta el el 4 de octubre de 20256 e.·.v.·..
10. La publicación y calificación de los poemas se llevará a cabo del 5 al 15 de octubre 2026, e.·. v.·.
11. La revelación de los ganadores y entrega de los premios tendrán lugar el sábado 17 de octubre del presente año en el Patio de la Casa Grande, donde se hará un acto conmemorativo y homenaje póstumo al QH.·. Reinaldo Bustillo Cueva.
12. La participación en el concurso no tendrá ningún costo.
13. Se escogerán tres ganadores.
14. Tendremos una agenda muy fraterna para esta fecha.
Agradecemos cualquier contribución intelectual que enriquezca este evento masónico literario y esperamos contar con la participación activa de los HH.·. que deseen apoyar esta iniciativa.
Para cualquier consulta o colaboración, por favor, comuníquese con:
Se deben de comunicar con:
Pas.·. V.·.M.·.Rafael Rovira Ortiz. Tel. 315 7777574
Pas.·.V.·. M.·.David Fonseca Olier. Tel. 301 6585919
A JUANA EVANGELISTA
Se fue antes de irse,
pero dejó señales
en sus ojos expresivos
y en su sonrisa grande,
que revelaban su lucha
contra las trampas paradójicas de la memoria.
Con inmenso amor se resistió.
Nos dejó su cuerpo amable y glorioso
para que sus dolientes paliáramos el dolor
de un viaje que había comenzado
diez años antes,
precoz y dividido.
Nos engañó de la mejor forma con su sonrisa,
mientras libraba en silencio
una ardiente batalla perdida.
La Parca llegaría irremediablemente en mayo,
con la lluvia, las flores y la Virgen.
Duele.
Duele mucho su partida.
Pero la memoria,
esa misma que se la llevó antes,
ahora me la regresa
intacta y bella.
Así te recuerdo, abuela,
y lo haré siempre,
aun cuando también yo quede
sin memoria, sin alma y sin cuerpo.
Registro: RBC1326
AL FILO DE LA DESESPERANZA
Allá donde las luces iluminan la esperanza,
es el edén donde la alegría se peleó con la tristeza
desde entonces la parca anda en la búsqueda de la vida…
I LÁPIDA
No me quiero morir.
Solo quiero que lean mis poemas.
Sera el epitafio que compartirán con mis recuerdos.
II HUELLAS
La tristeza como partida terrenal
se abrevia con la escritura de tus faenas.
La muerte, como soplo eminente de la vida, solo deja la nostalgia de lo vivido.
Registro: RBC-2726
ALMAS Y LANZAS
Fuimos solares desde el continente antiguo que descubrió Pytheas,
nos reunimos alrededor del fuego que derrite el hielo,
la saga de las estrellas era nuestra plegaria.
Somos solares
seguimos reuniendo a los solitarios
cantamos a la evocación
ajenos a la mentira,
vivimos jóvenes, puros como agua de manantial
la que viene de la tierra hueca,
poetas de mil retornos nos mantenemos fieles cuando todos flaquean.
Firmes, el viento a la espalda
la tormenta en el cielo, el rayo en la mano.
El murmullo de la lluvia nuestro vino.
La tierra es nuestro yugo
grita nuestro clamor por la sangre caída.
Las almas lloran no encuentran la amada,
hijos de muchos padres en el cielo
los honramos somos buscadores.
He viajado a través de los míos en los cielos,
escribí poemas en libros perdidos
recuperados solo por la memoria de la sangre.
Excavé en cuevas, vi palomas, oré al norte.
Los mitos nos reconfortan
es el rosario que me une a la tierra,
la sangre de los leales.
Llegue aquí dispuesto
busque a los dispersos.
En las hogueras, cada tiempo queman a los hijos de la viuda.
Prisioneros del sol
amados
abrazados por su luz
el sol solo se oculta no miente.
Regen
Registro: RBC-2426
APRENDIZ
El Sol se ahoga en búsqueda de luz
El aprendiz
pasará la noche
en tinieblas
para encontrarla
Oculto en su interior está el albor
que lo guiará
Ardor interno
nuevo camino
Buscará su destino
Cálido llegará a iluminar con claridad
La alquimia habrá de transformarlo
Otro será el día
de su partida
pleno
renacido
Nacido un hombre nuevo
al enfrentar sus sombras
Registro: RBC-0326
ARGUYENDO EN EL PASADO
Arguyendo entre las sombras del pasado,
he encontrado entre las flores
ya disecadas por el tiempo
aún el aroma de tu perfume.
Y entre las hojas de cuadernos
amarillentas por los años,
los versos que un día escribí para ti.
El tiempo se ha llevado tantas ilusiones,
solo han quedado los recuerdos
flotando en el lago silente del ayer
como sombras fantasmales del pasado.
El fuego de la hoguera
que juntos encendimos
se ha extinguido.
Hoy solo quedan las cenizas
esparcidas por el viento.
Registro: RBC-2826
ASOMBRO
En el mundo de la vigilia veo mi sueño
en el Guayacán, bajo el cielo azul mar.
Encuentro magia en las olas sonar y el
aroma arena del mar de sal.
Veo encanto en los pájaros cantando,
milagros en el sol despertando y
belleza en las estrellas titilando, junto
asombro en la mente de cada ser
humano.
Registro: RBC-0726
CARTAGENA EMPEDRADA
Rígidas fortalezas
cinturón de murallas
te circunda Cartagena.
De piedras mojadas con sudor
y marcadas con la sangre
de las manos sometidas
Brisa del mar, que choca las murallas
cuan eco de voces que retumban en el tiempo,
memorias de un pasado que muchos ignoraron.
Contraste de mitos, historias y leyendas
que cada caminante describe ante sus ojos
de bellezas y encantos
de ensueños y quimeras,
mucha historia comprimida.
Hoteles, bares, restaurantes
de esplendor y opulencia
donde el peso, el dólar, el euro
circulan de mano en mano.
Tambores, maracas, acordeones,
cumbia y mil colores.
Cocheros, vendedores, raperos
y las típicas palenquearas,
es lo alegre y complaciente
que se ofrece al visitante.
Más también en extramuros
hay miserias y hay penas
que ni siquiera en las fotos
los foráneos visitantes
a podido conocer.
Registro: RBC-3026
Como un trompo
Como un trompo, giran mis pasiones al verte,
desatando sinfonías de emociones ardientes,
con una cadencia que embriaga
y enciende ilusiones de un amor cósmico,
como el de la estrella y el lucero
cuando se tocan en explosiones de luz y fuego.
Mis montañas y riscos se erigen altivos,
llamándote a la conquista.
Puedes comenzar suave,
como un susurro en los versos de Bécquer,
o juguetona, como rima infantil de Pombo,
puedes ser libre y voraz, como la palabra de Gabriela,
o simplemente tuya: anónima, oscura y dulce.
Te imagino entrando,
tus manos como lenguas,
tus labios como fuego,
acariciando, oliendo, lamiendo la orquídea,
esa que solo se abre cuando el amor la convoca.
Ya en mi mente, esa escena es un éxtasis,
un umbral al gozo sin retorno.
A nuestro alrededor,
flores abiertas y frutos maduros nos mirarán;
degustaremos aromas espesos,
colores que se deshacen en la piel,
sabores que gotean como néctar sobre la lengua,
y, una vez más, nos fundiremos en un solo cuerpo,
con las sábanas, pétalos y semillas
como cómplices de nuestra eternidad.
Tú eres ese deseo cumplido,
ese amor concedido,
destinado a vivir eternamente
en el imaginario y las letras
de una poeta.
Registro: RBC-2226
CUANDO EL ALMA DE LA PIEDRA DUELE
Hay dolores que no nacen en la carne, aunque la carne los delate. Se inflaman los ojos, como si las lágrimas quisieran abrirse paso entre los muros de un templo derrumbado. Arde la mirada, tiembla el cuerpo y uno se pregunta en silencio: ¿por qué estoy llorando si ni siquiera sé qué me duele?
Entonces el pecho se vuelve estrecho, el aire se transforma en una batalla y cada respiración parece un juramento que cuesta demasiado pronunciar. Buscas el aire como quien busca una puerta en medio de un laberinto. Inspiras… y apenas entra un suspiro.
La presión comienza en el rostro, desciende lentamente hacia el pecho y se instala donde alguna vez habitó la esperanza. Un fuego recorre el cuerpo, se detiene en el corazón y desde allí asciende hasta la mente, como una espada encendida que atraviesa memoria y pensamiento.
Y entonces tiemblas. No por cobardía. Tiembla la materia cuando el espíritu sostiene demasiado peso. Las lágrimas continúan cayendo, una detrás de otra, hasta parecer que vas a ahogarte en ellas. Y todavía preguntas: ¿por qué?
Hasta que la mente abre una puerta.
Un recuerdo,
Un rostro,
Una palabra,
Un instante que creías enterrado bajo toneladas de silencio. Y entonces comprendes:
No era el pecho,
No eran los ojos,
No era la respiración,
No era el corazón,
“Era el alma”.
Era ella quien llevaba tanto tiempo golpeando desde dentro, pidiendo que la escucharas. Y comprendes también que hay heridas que ningún vendaje puede cerrar, porque fueron hechas en lugares donde la medicina no alcanza. Heridas invisibles, heridas sin sangre, heridas que solamente conoce quien ha tenido que reconstruirse después de haber sido destruido.
Entonces recuerdas la piedra. La piedra que alguna vez fuiste: bruta, irregular, golpeada por el destino. Y recuerdas que ningún templo se levanta sin antes trabajar la piedra.
Así que vuelves a tomar el cincel. No porque no duela, sino porque el dolor también puede ser herramienta.
Golpeas una vez y duele,
Golpeas otra,
Y recuerdas.
Golpeas una tercera, y comienzas a comprender que no estás destruyendo la piedra: la estás convirtiendo en obra.
La escuadra te enseña a enderezarte. El compás te recuerda que hasta el infinito necesita medida. La plomada te devuelve al centro. Y la luz, esa luz que tantas veces creíste perdida, permanece allí, esperando pacientemente a que levantes la mirada.
Entonces el estoico que habita en ti susurra: no puedes elegir la herida, pero puedes elegir qué hombre nacerá de ella. No puedes ordenar al mundo que deje de golpear. Pero puedes decidir no entregar tu espíritu al golpe.
No puedes impedir que una lágrima caiga. Pero sí puedes convertirla en agua para regar lo que todavía quiere vivir.
Y allí, entre las ruinas, aparece el templario. No como un hombre sin miedo, sino como aquel que aprendió a caminar con miedo sin abandonar su juramento.
Toma su espada. No para combatir al mundo. La levanta para defender aquello que aún permanece sagrado: su dignidad, su palabra, su amor, su esperanza.
Porque la verdadera batalla no siempre ocurre en los campos de guerra. A veces sucede de madrugada, cuando nadie mira, cuando el hombre se sienta solo y debe decidir si mañana volverá a levantarse.
Y tú te levantas. Con los ojos hinchados. Con el pecho cansado. Con el corazón lleno de cicatrices. Pero te levantas.
Porque descubriste algo que solamente conocen quienes han atravesado el fuego: sobrevivir no siempre significa salir ileso. A veces sobrevivir significa seguir amando con el corazón roto; seguir creyendo cuando la fe ha sido puesta a prueba; seguir construyendo cuando alrededor solamente quedan ruinas; seguir caminando cuando nadie comprende cuánto pesa cada paso.
Y entonces miras tu piedra:
Ya no es la misma,
Tiene cicatrices,
Tiene marcas,
Tiene golpes,
Pero también tiene forma.
Y comprendes finalmente que quizás la vida nunca quiso que fueras una piedra perfecta. Quizás quiso que fueras una piedra trabajada por el dolor, templada por la adversidad y digna de ocupar un lugar en el templo que estás construyendo dentro de ti.
Por eso, cuando vuelvan las lágrimas, no las maldigas. Cuando vuelva el temblor, no te avergüences. Cuando el pecho vuelva a sentirse pequeño, recuerda respirar. Y cuando un recuerdo vuelva a abrir aquella vieja herida, no huyas,
Mírala,
Reconócela,
Ámala,
Porque también ella forma parte del hombre que has llegado a ser.
Y si alguna noche sientes que el alma vuelve a doler, recuerda: la piedra no se rompe porque el cincel la golpee. Se transforma. El templo no desaparece porque una columna caiga. Se reconstruye. El caballero no pierde su honor porque conozca la derrota. Se levanta.
Y el hombre no deja de ser fuerte porque llore. A veces, precisamente cuando llora, es cuando demuestra que todavía conserva algo que ninguna tragedia pudo destruir: la capacidad de amar.
Y mientras exista amor, mientras exista voluntad, mientras exista una chispa de luz detrás de tanta oscuridad, el templo seguirá en pie, aunque tiemble la tierra, aunque tiemble el cuerpo, aunque tiemble el corazón.
Porque mientras el alma conserve un último hilo de esperanza, ninguna ruina será definitiva. Y ninguna noche tendrá la última palabra.
Registro. RBC-0126
CUANTOS AÑOS TENGO
me preguntan,
¿qué cuantos años tengo?
¡no importa la edad!
es más importante, ¡la edad que vivo!
los años para vivir, libre, tranquila, sin miedos. ¡sin tembladera!
me visto, cómodamente, de acuerdo a mis gustos y sano soñar. a los qué me quieren doy amor de verdad. igual al de la madre. porque ¡ese afecto nunca desaparece!
. considero qué es la mayor fuerza del mundo.
disfruto, lo que la vida me ofrece. valoro las sinceras amistades. que me quieren como soy.
sin palacios, joyas. y riquezas. ¡solo el amor
¡gracias a dios! ¡por permitirme llegar a esta, edad!
Registro: RBC-1926
DESNUDAR EL INSTANTE
Tu boca entre mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar…
Juan Gelmán
Soy esta y aquella
La que nunca
se cansa de mirar los ojos
que desnudan el vientre adormilado
Las manos van y vienen
entrelazan los dedos
desvanecen la piel
Labios frescos como capullos
abren sus pétalos hasta saciar el hambre
En la entrega
se sonrojan las miradas
El parpadeo descubre el fuego de la noche
que desciende voraz y sin freno
Los gemidos exploran el túnel
por donde escapan pájaros ondeados
No hay fatigas ni sendas mortales
Livianos en medio del pecho y la espalda
son presos voluntarios
El suspiro se vuelve tempestad
Sobrevive al estremecimiento
También esa muerte
es eterna.
Registro: RBC-1526
EL TEMPLO QUE NADIE VE
Hay un templo que nadie ve.
Y todos lo llevamos dentro.
No está hecho de mármol, hierro, diamante ni oro,
sino de decisiones tomadas en silencio.
Cada dificultad y cada encuentro
nos trae una piedra.
El dolor puede convertirse en un muro
o en un cimiento.
El miedo puede convertirse en una prisión
o en una puerta.
El fracaso puede quedar entre los escombros
o convertirse en una escalera.
La vida nos entrega la piedra.
El carácter decide dónde colocarla.
La gratitud nos enseña
a pasar por encima de las piedras.
El pensamiento es el cincel.
La disciplina, la mano.
La naturaleza y la paciencia corrigen
lo que el impulso podría destruir.
Así se construye un ser humano.
No mediante aplausos,
sino mediante acciones que nadie presencia.
Perdonar cuando odiar sería más fácil.
Dar gracias cuando parece no haber motivo.
Mantener la fe cuando el camino se oscurece.
La arquitectura más profunda
no siempre puede verse.
Algunas personas no poseen títulos ni fortuna,
y aun así llevan dentro
una catedral de fortaleza.
Despiértalos.
Otros levantan torres hacia el cielo
mientras permanecen vacíos por dentro.
Así que sigo construyendo.
No hacia la perfección,
sino hacia la verdad.
Que el dolor se convierta en sabiduría.
Que la gratitud se convierta en acción.
Que la fortaleza se convierta en bondad.
Que la acción se convierta en propósito.
Porque al final,
las manos sueltan sus herramientas,
y los templos y las piedras regresan a la tierra.
Pero quizá la luz permanezca
en alguien a quien ayudamos a ver.
En alguien a quien ayudamos a brillar.
En alguien a quien animamos a levantarse.
Ese es el templo que nadie ve.
Y cada día,
colocamos una piedra más.
Hasta que ya no estemos.
Registro: RBC- 3226
ELEGIA
Una herida incesante carcome mis noches
Las grietas insondables del alma mía rugen sin cesar
Mis lágrimas, fuente de espinas y astillas, no paran de brotar
en el lúgubre tálamo donde solíamos, ella y yo, nuestro pacto de amor firmar.
Su febril recuerdo es mi único sostén y alimento
Oh, Dios, dame la gracia de dormir sin fin y sin memoria
Dame la indulgencia de detener el ineluctable tiempo que mata su fugaz presencia segundo a segundo, gota a gota.
Te busco y no te encuentro
en el rocío de la infinita penumbra
Jesús, devuélveme la que en lontananza cual densa luz quizás alumbra
Levántame, oh Señor, de este sepulcro y horrible tormento
del eco de su voz profunda que en mis sienes retumba como río de leones que las entrañas turba.
El cielo gime la amarga despedida
la acidez de este mundo de un tajo me robó la conciencia
se rompió el hechizo de plenilunios, de arpegios y música de alas
y en una tarde gris voló la primavera y quedé solo en LA NADA.
Muero día a día, sin prisa, con cuchillos en las venas y clavos en el alma y los huesos
Con el ferviente deseo de la ansiada espera
Con la vesánica ilusión de verla de nuevo
Soñando insomne su regreso, en el ocaso del dolor, en el letargo de abrasivas penas.
Tanto dolor se empoza en mi ser
Que sólo sombras se ciernen sobre él
Silencio, amargura infinita, tristeza muda, resaca, delirio, hojas secas, vigilia, presidio
fraguan en el alma de un mortal mal herido.
La ración de su risa y su vaga imagen me arden
se posterga de nuevo mi agonía
Otra madrugada se estrella con la tarde
Otro latigazo más de la perenne y pétrea melancolía.
Mi vida y su recuerdo se queman con sus cenizas
Se apagaron los faroles, se fue el brillo de mis ojos
Todo se viste de gris en mi vivir de trizas
Apiádate, Señor, te lo pido de hinojos.
Ayúdame a llevar este prometeico fardo de seguir enamorado
Y de no tenerla jamás a mi lado
Registro: RBC-2326
PRIMAVERA
Se hizo súbitamente primavera,
cuando un brote germinó en mi intimidad.
Ese día, con un beso,
se abrieron al unísono mis pétalos.
Brotaron exaltados,
para reinar inesperadamente en el jardín.
Una campana amarilla,
aferrada a la roca,
iluminaba el camino más allá de mi orilla.
Y yo, sobre el muro
agreste y duro,
me uní a ti
como la buganvilia
que reverdece y florece en el verano.
Como el musgo húmedo y frío
que, adherido a sus fisuras,
penetra las raíces en la roca con ímpetu y vigor.
Me aferré a ti
como lo hace la orquídea
sujeta al árbol que la abraza,
conservando
su natural belleza y esplendor
la flor.
Me aferré a ti
porque debía renacer junto contigo, amor,
en cada primavera de mi vida y la tuya.
Aspirar tus aromas.
Multiplicarnos para que tu semilla y la mía
germinaran en coloridas nuevas primaveras.
VERANO
Se nos terminó la primavera.
Apenas pude recorrer tu cuerpo.
Ardiente antorcha entre mis dedos era.
No nos dimos cuenta del cambio de estación.
Fue Mot quien trajo el verano entre sus manos.
Son más largos los días que las noches con luna.
Recuerdo, presurosa, un amor pasajero.
Brotó ligero de verdes tallos y sonrisas.
Fogoso fue el sol que se llevó las brisas
después de las sequías.
Sedientos, ávidos,
nos entregamos
en refrescantes ráfagas banales.
Tormentas tropicales.
Torrentes que saturaron el suelo
fogoso y abonado.
.
Verano, dios que pasas vil
cargando presuroso al tiempo.
Bumerang sin prisa que retorna cual beso,
cada año, travieso.
Brotarán un día recuerdos del capullo veraniego,
y serán como arrullos,
que pasarán ligeros como lo hace la vida.
¡Breve aguacero!
OTOÑO
Nos cayeron los años uno a uno después de los retoños.
Deshojadas a diario
se fueron las páginas de viejos calendarios,
como lo hacen las hojas secas en otoño.
Mustias, se desplomaron sin aliento.
Hojarasca en fugaz recorrido,
que invade el camino del regreso.
Rezo infantil, delicadas fragancias,
trinos del ayer, hoy en la distancia.
Desnuda el breve otoño los bosques sin piedad.
Tibieza matutina después de los veranos.
Los almendros que recios ocultaron sus nueces,
las donarán al viento con tímida maldad.
Labramos nuestros campos en cada primavera,
plantamos para que en los otoños
deshojaran vacíos sin perder su vigor,
más tarde en el invierno,
amor.
INVIERNO
Llegó el invierno,
nube que descarga sus nostalgias
y se desploma colmada de recuerdos.
Abarrotada con sus líquidos añejos,
llena vacíos que guardó en el silencio.
Llegó el invierno.
Se fueron los trinos a soñar otros sueños.
El aire se contagia con el rumor del tiempo.
La mariposa tibia duerme, suspendida,
cobijada en la nada.
Las flores, con pétalos ya mustios,
no se vuelven a asomar en los barrancos.
Arrullos sin sus aguas.
Cauces vacíos que, sin sus peces,
desaguan las montañas.
Retornan los recuerdos
que sostienen cadenas
de una nao,
que encalló sus tristezas en el árido huerto,
navegando perdida entre sueños.
Registro: RBC-0226
FLORES A LOS AUSENTES.
Nací allí donde la nostalgia se confunde con la ausencia.
Una madrugada entre taruyas y batatillas me lavaron al nacer.
Ese día mamá encontró entre lágrimas y desencanto la continuidad de la vida de papá
qué solo cinco días antes lo habían desaparecido en una lancha/remolcador donde viajaba.
En casa de palma nací para alegría de todos, menos p´a mamá que no entendía a su edad la maldad y los designios del destino.
Sola en un taburete amantaba la esperanza de sus entrañas y se decía a menudo “si amor, aunque no estés ahora, tu crecerás en él”.
Yo nací una madrugada en la casa de Palma en la misma donde ahora recurro a destapar el baúl de la nostalgia y me encuentro con que nunca conocí a mi padre.
Hoy, al azar recojo estas flores las llevo al mar y las lanzo con el deseo que lleguen a ti.
Mirando al infinito gris, grito a todo pulmón.
Felicidades papá, en este día del padre.
Registro: RBC-2526
HAY UN CICERONE
Hay un Cicerone en cada corazón que late,
en cada espiga de trigo,
en cada animal que repta,
en cada pez que nada en las aguas
en cada pájaro que vuela,
en cada ser que canta,
en cada átomo y microbio
en cada sol, en cada planeta,
en cada galaxia, en cada estrella.
En cada molusco,
en cada piedra.
Es una voz celeste
que guía y que advierte.
Nos habla, nos previene
con voz sincera y cierta.
Es sabio entre los sabios—,
es su voz como un arrullo de pájaros silvestres—,
como un viento que nos llega
desde las lejanas Pléyades.
Es una voz que encanta
desde lo más íntimo de nuestro corazón.
Sabe quién nos miente y nos engaña.
Conoce la torva mirada del malvado
y la amorosa de los seres nobles y buenos.
Reconoce todas las voces:
las de la miseria, la pobreza, el infortunio,
la dicha, la alegría, y el bálsamo sagrado del amor.
Adivina las almas de los débiles,
de los niños y de los ancianos
—que son como el susurro de un ánfora de barro,
como un suspiro, como gotas de rocío en el verano—.
Intuye la voz del poderoso que hincha sus pulmones
y enarbola la paz—, sabiendo que es la guerra
la que corre a través de sus arterias—.
Entiende el alma de los sabios
que enciende el fuego del amor
con palabras de luz como luciérnagas,
como perpetuos fanales
Percibe los ojos que otean desde el infinito de sus almas
y sabe—, además—, que abren perdurables surcos
en los buscadores de estrellas y de cantos.
Es perfecta y habla con voz inmensurable.
Conoce la edad de las estrellas, el brillo de los ojos
de un pájaro sediento y el lamento de dolor
de un niño que en las calles pide un mendrugo
para calmar el hambre que consume su cuerpo.
Sabe qué ideales alientan en el alma
y cómo llegar a ellos por un indubitable sendero.
Distingue la senda que buscamos
como la palma de las manos;
desde el alfa hasta la omega,
pero también el laberinto
que debemos transitar.
Sabe quiénes conducirnos pueden
hasta el alcázar de Dios
que apenas vislumbramos.
Es el magno maestro
que ha fijado el Gran Arquitecto
en lo más profundo de nuestro ser.
Es una antorcha perpetua
encendida en cada corazón.
Es el destello del amor.
Es una voz insonora,
es el reflejo de Dios
y el magno tesoro
que nos abre la puerta al infinito
para ir de la sombra
hasta la magna flama.
—Esplendorosa y radiante
eterna y perdurable—.
Cuatro ángeles
con sus trompetas de plata
promulgan a los cuatro
costados de la Tierra:
Hay un Cicerone.
Un genio celeste,
un reflejo de la chispa
que mueve el Universo
con inmutable fuerza.
Registro RBC-1226
IGUALITA A MI MAE
Soy igualita a mi mae que me parió,
a ella la preño la mar como una ballena
en una noche de luna llena sin estrellas.
Por eso nací blanquinegra,
mestiza, india, mulata,
enraíza, al final negra.
Me llamaron pedigüeña,
¡y yo tenía el oro y la plata!
Me llamaron cenicienta,
¡y yo tenía el zapato!
Me atraparon con cadenas,
¡y yo tenía las llaves!
Me llamaron peli teñío,
¡y yo tengo las más hermosas montañas!
Me querían quitar el tumbao,
¡y yo tenía el mapalé en los vientos de
Cartagena!
Mi cuerpo bailó
como palmeras de cera,
abrace mi tierra y me junte junto al mar,
a ver cómo se lleva
la sangre en las venas.
¡Por eso dicen que soy!
igualita a mi mae, que me parió.
Registro: RBC-1126
LA PIEDRA SABE
Piedra, piedra;
¿qué has visto?
La lluvia te tocó.
Los pasos cruzaron sobre ti.
Y aun así, permaneciste.
Pregunté:
¿Cómo llegas a ser fuerte?
Me respondiste en silencio,
con lluvia como lágrimas,
presión, dolor y quietud.
Entonces comprendí.
El agua te da forma.
El tiempo te suaviza.
La luz te calienta.
La naturaleza te pule.
Humano, humano,
¿somos realmente tan diferentes?
El dolor nos da forma.
La gratitud nos suaviza.
La fe nos calienta.
Solo si escuchamos.
Solo si decidimos.
Solo si actuamos.
A veces la fortaleza
no consiste en avanzar.
A veces consiste simplemente
en negarse a desaparecer.
Así que no vivamos
como si cada piedra
hubiera sido colocada allí
para hacernos tropezar.
Aprendamos de las piedras.
No porque nunca se rompan,
sino porque resisten
el tiempo suficiente
para dejarse transformar.
Porque al final,
la vida nos dará forma.
Pero, aun así,
nosotros decidimos
en qué nos convertimos.
Registro: RBC-3326
LA SINFONÍA DE LOS AMORES
En el principio fue la luz,
y en la luz germinó el amor,
como una semilla de estrellas
en el jardín secreto de Dios.
Él, arquitecto de auroras y silencios,
pintó de azul el infinito
y derramó en mi pecho
un río de esperanza y de sol.
Amo a Dios
como ama la tierra a la lluvia,
como el alba abraza la mañana
y el pájaro confía en el viento
para elevar su canto hacia el cielo.
Lo amo
porque en mis noches más oscuras
enciende luciérnagas en mi alma,
y cuando mis pasos se extravían,
su voz es brújula,
campana,
luz y camino.
Y después de amarlo a Él,
aprendí el milagro de mirarme.
Me amo.
Me amo como se ama la rosa
que ha sobrevivido a la tormenta;
como se ama el árbol
que, aun después del hacha,
sueña con volver a florecer.
Me amo con mis cicatrices,
mis lunas rotas
y mis amaneceres nuevos.
Soy templo y peregrina,
mar y navegante,
tormenta y arcoíris.
Soy una mujer
vestida de tiempo,
bordada de recuerdos,
coronada por la esperanza.
Y de mi pecho
brotaron los amores pequeños y eternos:
los hijos.
¡Ay, mis hijos!
Son semillas de mi sangre,
pájaros que un día aprendieron
a volar desde mis manos.
Los amo
como la luna ama su reflejo
sobre las aguas tranquilas,
como el mar guarda en su profundidad
los secretos de sus corales.
En ellos continúa mi canto,
mi memoria,
mi risa
y hasta mis lágrimas.
Son la prolongación de mis sueños,
pequeños universos
girando alrededor de mi corazón.
También amo a mis hermanos,
compañeros de la misma raíz,
ramas nacidas
del árbol de la memoria.
Somos como ríos
que nacieron de una misma montaña
y, aunque el tiempo nos lleve
por caminos diferentes,
guardamos en la sangre
la música del mismo manantial.
El amor fraterno
es un puente de luciérnagas,
una mano que aparece
cuando el mundo se derrumba,
una risa compartida
que convierte la tristeza
en pájaro de colores.
Pero existe otro amor…
El que despierta
cuando la noche se perfuma.
El amor Eros.
Ese incendio dulce
que danza en la piel
como una mariposa de fuego.
Ese deseo
que convierte dos cuerpos
en instrumentos de una misma canción.
Tus labios son campanas
tocando la madrugada;
tu piel, un jardín de canela
donde mis manos
aprenden el idioma de las flores.
Y cuando el deseo nos nombra,
la luna se vuelve cómplice,
las estrellas cierran los ojos
y el universo entero
late entre nuestros cuerpos.
Eros es fuego,
pero también ternura.
Es beso y silencio,
suspiro y melodía,
es la piel diciendo aquello
que el corazón
no alcanza a pronunciar.
Y entonces comprendo…
Que el amor no tiene un solo rostro.
Es Dios
abriendo el cielo de mi alma.
Es mi propia mirada
aprendiendo a reconocerse hermosa.
Es el hijo
que florece en la memoria.
Es el hermano
que comparte mi raíz.
Es el amante
que enciende constelaciones
en la noche de mi cuerpo.
El amor es un arcoíris
bebiendo del mismo sol.
Registro: RBC-2126
LOS ANCESTROS OLVIDARON NUESTROS NOMBRES
Me pregunto qué persiguen
desangrando el paisaje
cuando allí está el ombligo de todo el linaje
Tengo en mi mano un puñado de tierra
y me cuesta creer que está enferma
por falta de respuestas
En todos los rostros hay tensión
Una invitación abierta
crea un espacio de controversia y conflicto
Los ancestros olvidaron nuestros nombres
nuestras raíces están anegadas de llanto
los huesos se corroen con una tristeza desconsolada
los viejos senderos se borran
y las ánimas gimen condenadas a la indiferencia
El alfabeto frente a mis ojos
solo deletrea el interés de pocos
por convertirse en el pregón de pieles y de oídos
descuidando lo central
tallando un destino de sobresaltos
destrucción
y desencanto
Un urutaú de montes de María aletea frente a mi ventana
Su áspero concierto de silbidos
chirridos
y notas que repite
dividen
ampollan
arman conflictos
y los árboles exhalan su negra intuición
mientras el ave pasa de ida y vuelta
sin comprender que el espacio
es como negra llovizna
Los ancestros no tienen misericordia de nosotros
La luz
el cielo
la tierra y la vida
están envueltos por un vapor incierto
ambiguo
ambicioso
Atrás queda la aldea de los comienzos
y ahora se pare identidad de un libreto
no de una vagina sagrada
El fruto del amor se estrella contra el suelo
Con rumor de espuma nos atropella
la inútil obsesión reformista
la visión victimizada
el rumbo poco factible
el metate incorrecto
El cambio heroico no es certero
la inercia es implacable
Ambos son como la muerte
sumun de una misma sangre
Quizá un milagro
rectas y curvas trazadas hacia el origen
cambie el tono del umbral del cielo
Mientras ocurra entono una zafra a los ancestros
para que por compasión
recuerden nuestros nombres
Registro: RBC-0926
LOS COMPADRES
Entre risas y recuerdos,
bajo un cielo de esperanza,
se encontraron los compadres
con el alma hecha confianza.
Sacramento fue testigo
de una unión llena de afecto,
de palabras compartidas
y de un cariño sincero.
Compadres de corazón,
más allá de un compromiso,
son amigos que la vida
ha enlazado en su camino.
Cuando la tarde se viste
con los colores del ocaso,
queda el recuerdo encendido
de cada abrazo y cada paso.
Que nunca falte la risa,
ni se marchite el cariño;
que la amistad permanezca
como permanece el río.
Y si los años transcurre
dejando huellas serenas,
que sigan juntos los compadres,
celebrando las cosas buenas.
Porque hay lazos que no mueren,
ni los distancia el destino:
son los lazos de compadres
que se vuelven un camino.
Sacramento guarda historias,
secretos de amor y amistad;
y en el corazón de todos
vive siempre la fraternidad.
Registro: RBC-1726
LUNA CRECIENTE DE SEPTIEMBRE
Quizá te confundió la sonación de mis alas al volar
o la fuerza con que he abrazado mis sueños
o mi impulso y mi sensibilidad
No tuviste tiempo de asimilar
que soy luna creciente
primavera de tonos cálidos
brillantes
claros
que soy madre luna
luna llena
verano de largos días y noches cortas
que soy luna menguante
otoño
extenso tapete de tonos marrón
naranja
amarillo
hechicera de besos brujos
intensos
la del amor profundo
inquebrantable
que soy luna nueva
vibrante
sabedora
fría
invierno de enigmáticas neblinas
Que soy mujer con luna de acuario
Independiente
desapegada
innovadora
dada a los demás
que procesa lo que siente
No tuviste tiempo de captar
que también amo los rituales
los tambores
los rezos
que tengo premoniciones y me adelanto a la realidad
Con la fe que recorre la fronda de mis venas
pude ser tu alma gemela
pero los ojos avizores de las ancestras indígenas y negras
con señales parpadeantes me cerraron el camino
y me ayudaron a entender
tu misterioso graznido de lechuza blanca
Te será imposible deletrear mis pensamientos
Hoy ofrendo a la reina del mar
-madre de todos.
rosas blancas
sandía y melones
coco y melaza
perfumes dulces
peines y espejos y perlas
para que en mi camino siempre cabalgue la brisa
siempre haya una tea encendida
siempre sea pardo el tono de la tierra
siempre sean azules el cielo y el mar
Y aunque en mi esencia repique tu silencio
siempre una flauta de millo
vibrante
alegre y tradicional
me acompañe a cantar a plena voz
que soy la luna en descenso
que soy la luna en renacimiento
que soy la luna en crecimiento
que soy la luna en plenitud.
Registro RBC-1026
MUJER POR SIEMPRE
Sorora y resiliente,
fuerte como el roble ante la tormenta,
flexible como el junco frente al viento;
luz encendida en la noche más oscura, lucero infinito,
estrella perpetua del amor.
Eres pasión y fuego,
suspiro y deseo del amante enamorado;
dama elegante bajo el sol del día
y luna ardiente en la intimidad de la noche.
Estadista de tus propios sueños,
capaz de conquistar el mundo
con la firmeza de tu voz y la ternura de tus manos.
Eres fuerza y renacimiento
en este mundo cambiante y efímero;
mujer del hoy, del mañana y de todos los tiempos.
Registro: RBC-2026
MUTUALISMO
La existencia es tan lenta, que te da la
ventaja en la carrera.
Como la abeja y flor, vida y muerte son
una canción, con altibajos que mantienen
la emoción.
La vida canta feliz su canción, y es la
muerte tocando la pulsación.
Sentimos el amor de uno por el estar de
otro y el dolor al desaparecer la vida
frente a nosotros.
Nos enamora uno en el despertar del
sol, nos aterra el otro por la oscuridad en
acción, como el fuego y el agua en la
creación.
Registro: RBC-0526
ODA A LA HOSPITALIDAD GRANADINA
Desde Cartagena de Indias
Alguna vez fui profano,
caminante en la oscuridad,
sin conocer el fulgor de la aurora,
sin rumbo cierto, sin saber andar.
Era apenas un hombre entre los hombres,
una piedra sin forma ni destino,
un buscador de respuestas
ante el misterio inmenso del camino.
Hasta que el Gran Arquitecto,
con su infinita bondad,
abrió para mí las puertas
de una nueva realidad.
Y en la Masonería encontré
un sendero de fraternidad,
donde el hombre se contempla
hacia sí mismo para encontrar verdad.
Desde entonces llevo entre mis manos
la razón, el martillo y el cincel:
herramientas nobles y eternas
para trabajar sobre mi ser.
Golpe a golpe voy puliendo
las aristas de mi condición;
cada golpe vence una sombra,
cada golpe purifica el corazón.
Quiero ser un hombre libre,
de buenas costumbres y voluntad;
servir a quien reclame mi ayuda,
ser fraterno en la adversidad.
Y así, paso tras paso,
voy recorriendo mi camino,
con la mirada puesta siempre en la Luz
y la conciencia como mi destino.
Aquí, en Cartagena de Indias,
frente al azul inmenso del mar,
aprendí que todo hombre
es una obra por terminar.
Entre murallas y calles antiguas,
entre balcones, historia y sal,
el Caribe me recuerda
que todo templo comienza al trabajar.
Y entre esas piedras encontré
un hogar que llevo por dentro:
La Hospitalidad Granadina,
mi taller, mi refugio, mi encuentro.
Allí aprendí que un hermano
no es quien comparte solamente un lugar;
es quien, al verte caído,
te ofrece su mano para volver a andar.
Es quien custodia tu silencio,
quien comparte contigo la alegría,
quien ofrece una mano sincera
cuando se oscurece el día.
En nuestros trabajos y talleres,
entre columnas, sombras y claridad,
comprendí que la riqueza verdadera
es la que atesora el corazón en amistad.
No existe palabra que contenga
mayor fuerza y claridad
que el abrazo entre hermanos,
la lealtad y la fraternidad.
Por eso, cuando miro hacia atrás
y recuerdo al hombre que fui,
doy gracias al Gran Arquitecto
por haberme conducido hasta aquí.
No sé si ser masón
es orgullo, privilegio o gracia;
quizá reúna las tres cosas,
o quizá sea algo más:
una responsabilidad silenciosa:
ser cada día un poco mejor,
servir sin pedir recompensa,
trabajar sin buscar honor
e iluminar sin apagar a nadie.
Y cuando llegue el momento
en que mi jornada llegue a su final,
cuando deje atrás Cartagena,
sus murallas, su cielo y su mar;
cuando el último golpe del martillo
haya concluido su canción
y mi piedra repose en silencio
junto a las demás, en la construcción,
partiré hacia el Oriente Eterno
con serenidad y esperanza,
sabiendo que cada hermano
continuará la obra que jamás descansa.
Porque la Masonería no termina
cuando termina nuestra vida.
La obra continúa.
La Luz permanece.
Y quizá algún día,
cuando otro hombre llegue a las puertas
buscando respuestas en la oscuridad,
alguien le tienda una mano
y le muestre el camino hacia la claridad.
Entonces comprenderá
lo que yo aprendí aquel día:
que ningún hombre se construye solo,
que ninguna piedra levanta un templo,
y que la verdadera fraternidad
es una obra que no conoce término.
Por eso hoy, desde Cartagena,
con el Caribe por testigo,
elevo esta humilde oda
a mis hermanos y a mi destino.
A la Logia que me recibió,
a la casa donde aprendí a trabajar,
a La Hospitalidad Granadina,
mi Taller, mi Fraternidad.
Y al Gran Arquitecto del Universo,
fuente de toda Luz y verdad,
le doy gracias por permitirme
caminar entre hermanos
por esta senda de libertad.
Registro: RBC-0526
PARTIDA
No hay vuelta en la vida
si el dardo lanzado alcanza su destino.
Hoy solo quiero morir y vivir en tus recuerdos,
pero si a todas no anidas ni una nostalgia de esta vida
entonces cuelga este epitafio en mi tumba.
Registro: RBC-2626
PERMANENCIA
Y tú me dices
que tienes los pechos
vencidos de esperarme
Caballero Bonald
Mírame
mírame toda
Rózame
rózame toda
En tu abrazo
encuéntrame toda
Derrama tu mirada sobre el vaivén de las sábanas
La noche
cascada frondosa pincela la piel con la pupila
Cuerpos acuosos
calman su sed indómita
en la inexorable entrega de perderse en el otro
Manos insolentes
atragantadas de oscuridad
esculpen los pasos en surcos saltarines
Un rumor
se desprende del limbo
Mientras los pies
siguen atrapados en silencio
Registro: 1426
POEMA PERENNE MÁS ALLÁ DE MIS DÍAS
Como las cantoras de Amín en el templo de Tebas
como los sacerdotes de los ritos funerarios
que se tomaron la palabra
y la llenaron de notas para ser cantadas
como los karmak de carácter fuerte y enérgico
que iniciaban un ciclo de causa y efecto
para mantener el orden del universo
como los acentuados expiatorios de los jeroglíficos egipcios
que enseñaron la manera precisa de modular la voz
también yo sin ser cantora del arpa
con un bastón de mando en la mano
un tocado alto de papiro
y movimientos arqueados hacia atrás
para marcar mi tono bajo continuo
vengo a exponer frente a ustedes
mi danza de pasos largos con mis castañuelas
mis crótalos
mi sistro
y mis tambores de mano
Estoy aquí rindiendo honores al poeta
símbolo de la persistencia
del reto
de las señales que a su tiempo
desnudaron los sueños
de los mensajes al Dios vivo
que ahuyentaron a los pájaros agoreros
Traigo el designio de cantar a las Enéadas
sumun de la palabra viva
de la palabra que halla el camino de la sangre
de la palabra que ruge en la garganta
de la palabra que se recrea en los labios
y conecta mundos diferentes
que peldaño a peldaño enlaza el horizonte
que verso a verso modela distintos universos
Esa que en el Egipto arcaico y predinástico
cobijó a Atum el sol poniente
símbolo de vida
muerte y renacimiento
acunó a Shu y Tefnut aire y humedad
paso certero del caos al orden cósmico
engendró y parió a Nut y a Geb
representantes de la bóveda celeste y la tierra
soportes del mundo habitable
explicó desde Isis
Osiris
Neftis y Seth
el triunfo de la vida sobre la muerte
y el nacimiento del Oriente Eterno
fuente de la luz
de la trascendencia e inmortalidad
Vengo a convocarlos a ustedes
los oficiantes ya convocados otras veces
para que juntos
en calidad de conocidos y extraños
iniciemos el ritual encadenando los versos
en un ovillo de palabras imperfectas
Apelo a ustedes sirenas de doble cola
con ojos atónitos que cantan y oyen cantar
para que como en El Sueño de las Escalinatas
púdicos
coquetos
desesperados o exasperados
en el ara de este templo
hagan flotar el vuelo de sus delantales
y en alucinante algarabía de alas y raíces
junto a mi tejan honores
al poeta del pulmón verde de montes de María
hombre de todos los tiempos
hombre ave fénix
hombre ancestro
hombre metáfora
hombre pez
hombre padre de los peces
hombre símbolo de la persistencia
que al decir del Soneto para Soria
resiste erguido frente al reto
porque nació de nuevo
y como la acacia se mantiene en pie
Registro RBC-0826
¿QUIEN TE ENSEÑÓ A ODIARTE?
¿Quién te enseñó a odiarte?
¿Fueron las palabras escritas por un
anhelo o ¿Recuerdos que te causan
tormento?
¿Fueron acaso pensamientos fuertes
como el viento? ¿O no ser como un
deseo?
Pero yo veo en tus cabellos, el amor que
te tiene el viento. Siente en tus pies el
amor que te tiene el terreno y mira en tus
ojos las gotas de lluvia que llevas dentro,
porque es ahí donde el odio no
encuentro.
Registro: RBC-0626
ROSALÍA
De las prostitutas
de La Media Luna
la que nunca podré olvidar
es Rosalía
Trajecito de tirantes
pecas en vez de pómulos
ojos empillamados
incendio de cobre y achiote
en sus cabellos
y ese puto labial
ese rojo redondo
que como un círculo
de sangre y coquetería
convertía en mármol
el escándalo suicida de sus tetas
La Media Luna nunca aprendió
a deletrear sus pasos
Rosalía no caminaba
Era un parpadeo de mariposa
Algo de alas
que dejaban relámpagos de amapola
sobre el viento
Cuando la calle escuchaba sus ojos
las esquinas
alzaban sus copas
y brindaban por su nombre
Cada sombra de Getsemaní
se volvía pupila y lumbre para verla
Yo le celaba hasta la sombra
Olía a noche su mirada
y a vigilia y a aguardiente sus caderas
Ella era mi vino derramado
y me enseñó cómo bebérmela
La amé
Lo sabía Dios y se hacía el pendejo
La adoré con ternura
¡Con perra verraquera!
A veces muerto de rabia
dándome trompadas con los celos
Imaginando el último minuto
que no podía tenerla
porque otro le había comprado
un segundo ebrio de sonrisa
y esos labios
esa música de vértigos
─a todo volumen─
era mi único hogar sin credos
Fue un amor a su manera
Nada de contratos
de ostias
de misa de siete en punto
ni ese estúpido «hasta que
la muerte nos separe»
Me amó
Sí
Sin amuletos
sin biblia
sin Dios
Muerta de risa por mis celos
Sabía que yo era su último principio
Ella: mi único final
Me amó
Sí
Hasta en las últimas hendiduras
de su sexo
Hasta el último grito de sangre
en su silencio
Me lo había advertido:
no me gusta que vengas
cuando estoy trabajando
Tú eres mi amor
Los demás son clientes
Registro: RBC-3126
SILENCIO
Silencio,
¿por qué la gente te teme?
O quizá la mejor pregunta sea:
¿por qué te temo yo?
Escucho mis pensamientos
antes de poder escapar de ellos.
Busco mi cuaderno
y comienzo a escribir.
Aparece el miedo.
Aparece la gratitud.
Aparece la fe.
Incluso el amor,
que a veces se esconde
debajo de todo el ruido.
Quizá
no estés vacío.
Quizá
estés lleno.
Epicteto escuchó la disciplina de la mente.
Lao-Tsé escuchó el agua.
Pitágoras escuchó el orden de los números.
Jesús escuchó a su Padre.
Otros alzaron la mirada hacia las estrellas.
¿Y yo?
Yo escucho
el silencio.
Quizá el silencio
sea una de las voces de la sabiduría.
Me pide aprender,
desaprender
y volver a aprender.
Corremos del ruido
hacia más ruido.
Sin embargo, la sabiduría
suele susurrar.
El dolor susurra.
La naturaleza susurra.
La fe susurra.
La gratitud también susurra.
Y a veces,
incluso nuestra conciencia
se niega a gritar.
Pero solo
si nos detenemos.
Solo si escuchamos.
Solo si decidimos.
Solo si aprendemos
que no todo
debe combatirse.
Tal vez la fortaleza
no siempre consista en empujar.
Tal vez la fortaleza
sea saber cuándo
permanecer quietos.
Silencio,
voz antigua,
quédate un poco más.
Ten paciencia conmigo.
Habita dentro de mí.
Estoy comenzando
a escucharme.
Estoy comenzando
a verte.
Registro: 3426
SÓRDIDO MUNDO
Lúgubre y sombrío
aciagos tiempos que vivimos,
de un mundo que está revuelto
de un mundo que está en el caos.
Que agoniza envenenado
del veneno de la copa
que el mismo se ha preparado
y que el mismo se ha sirvió
Poluta nube envolvente
ambiente contaminado,
hombres contaminados.
El mundo perdió su norte
avanza vertiginoso
por las sombras de noche.
Los cielos hoy más lejos de la tierra
y los hombres más lejos de los cielos,
Triste destino del hombre de las sombras
de vivir noches oscuras
lejos de la aurora que ha pasado
lejos del alba que no llega.
Vivir entre las sombras,
no tolerando la luz,
la luz devela sus pasos,
entre las sombras ocultan su vileza.
Sin fe ni esperanza van las almas
por el vicio degradadas
en frenética carrera.
Lamentos gritos y llantos
miseria, dolor y espanto.
Maldad, violencia y engaño;
por doquier corrupción.
Profanadores de lo sacro y de lo santo
entre artificios, maquillados
ocultos detrás de velos,
que los incautos no ven.
Vivir en sórdida multitud
sin querer marchar con ellos
ni correr en su carrera;
de un mundo que está en el caos.
Difícil reto de asumir les queda
a quienes buscan la luz.
¡Sí!… que lúgubre es la noche
que al final del día agoniza!
sin luna y sin estrellas,
aciaga, lúgubre y sombría.
¡Llorar! …
¿Por quién podría llorar?…
¿Por el mundo que agoniza envenenado
por la copa / que el mismo ha preparado
y que el mismo se sirvió?…
Registro: RBC-2926
UNA CARTA PERDIDA
Diciembre de 1963
¡Amor mío!
Si esta carta te encuentra, es porque el mar tuvo más piedad que yo.
La escribí tres veces. Las dos primeras terminaron hechos pedacitos en el patio, porque me daba rabia no saber decirte que me voy sin que suene a que me quedo.
Te vas mañana en el vapor para Barranquilla y yo me quedo aquí, cuidando a
mamá y a este calor que no perdona. No te pedí que te quedaras porque
los hombres buenos no se amarran a los balcones.
Se dejan ir, aunque una quiera gritar.
Guárdame esto: la tarde que bailamos cumbia en el patio de los Martínez,
descalzos, mientras llovía y nadie nos veía. Yo tenía limón en las manos y tú
te reíste cuando te ardieron los ojos. Esa soy yo sin adornos.
Si vuelves, búscame con ese recuerdo.
No te prometo esperarte.
Prometo no olvidarte, que es distinto y más difícil.
Si no vuelvo a verte, que sepas que fuiste mi cosa favorita de 1963.
Y que el año tuvo huracanes, pero también tuvo tu risa.
Quémala si quieres. O piérdela otra vez.
Al final, las cartas también saben nadar.
Dejé un caracol debajo de tu puerta.
Si suena, es el mar. ¡Si no, soy yo!
Registro: RBC-1826
VIAJERO EN TRÁNSITO
Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario
Gil de Biedma
Levito en la ebriedad
de las emociones
Encontrarme en ti
en medio del aleteo de pájaros nocturnos
me sostiene
Te invento en la oscilación
del devaneo de los suspiros
La noche escaza
balbucea el lenguaje de tus orillas
Un delirio en la agonía
recorre la ebullición de la sangre
Un hilo de luz me sostiene
Ahora el instante espera tu regreso
en los acertijos de la memoria
Registro: RBC-1626
BUENAS NOCHES, GRACIAS POR VENIR
Buenas noches, gracias por venir, gracias por venir y acabar con esta realidad insostenible…
Buenas noches, gracias por venir,
Gracias por venir a visitarme, a despertarme…
Buenas noches, gracias por venir,
Gracias por escucharme y dejarme contarte…
Buenas noches, gracias por venir,
Gracias por que al cerrar mis ojos puedo volver a verte y a tocarte…
Buenas noches, gracias por venir
Gracias por que en algún momento comprendí que sencillamente no eras para mí…
Registro: RBC-3526
Buenas noches, gracias por venir,
Gracias por venir a visitarme, a despertarme…
Buenas noches, gracias por venir,
Gracias por escucharme y dejarme contarte…
Buenas noches, gracias por venir,
Gracias por que al cerrar mis ojos puedo volver a verte y a tocarte…
Buenas noches, gracias por venir
Gracias por que en algún momento comprendí que sencillamente no eras para mí…
Registro: RBC-3526
Buenas noches, gracias por venir,
Gracias por escucharme y dejarme contarte…
Buenas noches, gracias por venir,
Gracias por que al cerrar mis ojos puedo volver a verte y a tocarte…
Buenas noches, gracias por venir
Gracias por que en algún momento comprendí que sencillamente no eras para mí…
Registro: RBC-3526
Buenas noches, gracias por venir,
Gracias por que al cerrar mis ojos puedo volver a verte y a tocarte…
Buenas noches, gracias por venir
Gracias por que en algún momento comprendí que sencillamente no eras para mí…
Registro: RBC-3526
Buenas noches, gracias por venir
Gracias por que en algún momento comprendí que sencillamente no eras para mí…
Registro: RBC-3526
Registro: RBC-3526
GANADORES
La Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia con sede en Cartagena de Indias felicita a los siguientes ganadores del concurso:
PRIMER PUESTO.
SEGUNDO PUESTO

